
Olivar · 11 de junio de 2026
Cómo documentar un siniestro agrario con dron para que sirva
El reloj corre desde el primer día
Después de un pedrisco fuerte, el fruto derribado desaparece del suelo en pocos días —lo cubre la hierba, se lo llevan los animales, lo entierra la lluvia— y las heridas en hoja y rama cambian de aspecto. Lo que se documenta la primera semana no se puede reconstruir después.
Por eso lo primero, incluso antes de saber cómo va a ir el expediente, es fijar la prueba.
Qué documentación resulta útil de verdad
- Ortofoto de la finca completa, con fecha y coordenadas verificables
- Delimitación de la superficie afectada y cálculo de hectáreas
- Fotografía de detalle en las zonas de mayor daño, con referencia de posición
- Comparación con un vuelo anterior de la misma parcela, si existe
- Registro de qué parcelas y recintos concretos están afectados
Lo que no hace el dron
Documentar no es peritar. La valoración del siniestro y la cuantificación de la pérdida corresponden al perito designado según la póliza, y ese procedimiento tiene sus reglas.
Lo que aporta el vuelo es evidencia objetiva, fechada y medible sobre la que ese profesional trabaja. Cualquiera que te ofrezca «peritar el siniestro con dron» te está confundiendo dos cosas distintas.
La ventaja de tener vuelo previo
Las explotaciones que ya vuelan por campaña tienen algo que las demás no: el estado anterior. Poder poner dos ortofotos de la misma parcela, una de mayo y otra del día después de la tormenta, convierte una discusión en una comparación.
Es uno de los motivos por los que el seguimiento de campaña sale rentable aunque el año venga tranquilo.
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